El sentido simbólico de la columna rota
Por Isabel Correa G.
Lic. en Historia del arte

Título: “La columna rota”
Autor: Frida Kahlo
Año: 1944
Colección: Dolores Olmedo, Ciudad de México
Técnica: óleo sobre lienzo montado sobre fibra rígida.
Dimensiones: 40 x 30,7 cm.
El tema central de este autorretrato es una columna que se presenta fracturada, como analogía de la deteriorada columna vertebral de la autora. Éste tema ha sido recurrente a lo largo de la historia del arte, como sabemos, en la arquitectura no sólo es un elemento decorativo con carácter estético, sino que cumple una función determinada. El modo de producción que ha utilizado la autora, esta dado por el signo estilización, mediante el cual, a un prototipo, en este caso una columna, se le modifican los rasgos (atributos). El proceso de estilización lleva a que el modelo sufra una transformación de sus rasgos, que en el nuevo producto artístico develarán semejanzas y diferencias, no siendo un proceso de mimesis ni de maquillaje, sino de aporte con calidad artística. Encontramos una columna inestable desprovista de su función estructural, pero que representa al soporte del cuerpo: la columna vertebral humana. Este elemento, está dividido en tres secciones: lumbar, dorsal, cervical, esto nos remite a una analogía, ya que la columna arquitectónica posee sección circular y se divide en tres secciones también: fuste, caña y capitel, sobre la cual reposa el elemento sostenido, o sea la cubierta del edificio, como la cabeza del cuerpo. No sólo se puede considerar su condición sostenedora, decorativa o su calidad estética, muchos artistas le han brindado un lugar en otro plano, como vemos en la obra, la columna aislada y rota se convierte entonces en una metáfora del sufrimiento y soledad de la artista. Al fracturarla, pierde su propiedad estable, la obra se nutre de significaciones emocionales. Al proveer de humanidad a los deterioros de la piedra: las fracturas con separación de material y las estrías, división de la materialidad con incisión, se alude a heridas abiertas en una procesión ascendente de dolor. En la obra se utilizó una columna Jónica con ciertas transformaciones estilísticas en mayor o menor grado. Primero se observan cambios en el orden Jónico, que posee ciertos cánones, este espíritu como sabemos es más sensible a la gracia, a las proporciones ligeras, es menos geométrico y da énfasis a lo decorativo. Constituyo un acierto por parte de la autora incluirlo, ya que las columnas originarias de Jonia y las islas griegas son más esbeltas, de líneas más finas. Podemos apreciar que se estilizo aún más, pero no transo con los parámetros establecidos por el prototipo. Observamos un desplazamiento de la columna en su doble polaridad. Por una parte como elemento sostenedor, utilizado en un sistema arquitectónico por incontables culturas, y en un sentido primigenio sagrado como lo vemos en el arte cretense. En Creta motivos religiosos se combinaron con motivos estéticos y técnicos en el “culto del pilar”, en el cual columnas totalmente desprovistas de su función sostenedora se colocaron en cavernas, como representaciones fálicas con una clara connotación sexual, con el fin de convocar a la fecundidad. Esta descontextualización lo convirtió en objeto votivo. En primera instancia observamos otra similitud, en la obra se encuentra en el interior de un cuerpo rasgado, haciendo alusión a la caverna, pero en este desplazamiento vemos la gran contradicción, la artista imposibilitada de concebir, representa lo estéril, el sentido sagrado que se le confirió a la columna, el de fecundar, se encuentra truncado en ella. En la utilización técnica de los recursos pictóricos, no existe una búsqueda académica, otorgando a la sobriedad del orden griego un tinte ingenuo, lo que está relacionado con los antecedentes de su obra, como la pintura ingenua del siglo XIX, los exvotos y la pintura colonial mexicana. A la artista se le encasilla en el Surrealismo, el resultado formal de una columna aislada puede ser onírico, pero con grandes diferencias, ella pintó su propia realidad, no los sueños, lo que era parte del repertorio de ese estilo. Su columna vertebral desde el accidente sufrido en la infancia, fue una constante de sufrimiento físico y emocional. Al plasmar su emocionalidad de forma tan descarnada, acentuado por los clavos que la atraviesan y su desmedido autorreferencialismo, entendemos que la columna rota es ella en toda su dimensión, es el gesto estructural que articuló toda su vida y obra. Frida Kahlo realizó un gran aporte a la producción artística mundial, inscribiéndose como presencia femenina destacada en la historia del arte, en un universo preferentemente masculino.
























