
En su galpón de la comuna de Independencia, en Santiago, AmericaViva conversó con Josep Ramió uno de los integrantes y fundadores de Teatro Phi, el único grupo chileno de Body percussion (Percusión corporal). Su propuesta combina teatro, música y danza junto con la utilización de objetos cotidianos (basureros o tubos de pvc) como sus instrumentos. Su actual obra Auch! fue presentada recientemente en el Festival Internacional de Puebla, en México, país al que regresarán en 2009 a realizar varias presentaciones y en el que posiblemente se radicarán por un tiempo.
¿Cuál ha sido la trayectoria de Teatro Phi? ¿Cómo comenzó?
Cuando vino Mayúmana el 2001 a Santiago, cuatro de nosotros eramos compañeros de curso (de la carrera de Teatro en la Universidad Católica), nos gustó el lenguaje que utilizaba este grupo y en realidad todo partió como un juego para nosotros, la verdad es que nunca pensamos que ibamos a dedicarnos a esto. Todo partió como un ejercicio de seis minutos, nos presentamos en un festival interescuelas y nos fue muy bien, luego nos solicitaron hacer una presentación para empresa y de ahí hemos seguido hasta ahora. Al salir de la carrera arrendamos este galpón, nos encerramos tres meses a trabajar y creamos un espectáculo de una hora.
¿Se han mantenido los cuatro actores que comenzaron?
No, el grupo ha cambiado, al año de estar trabajando entraron dos más, algunos se fueron, otros se integraron, los primeros cuatro años fue super desgastador enseñar, porque lo que hacemos es algo complejo de enseñar, no hay partituras ni guión, está todo en la cabeza de cada uno.
¿Pero ahora han permanecido los mismos por un tiempo?
Si, ya hace dos años estamos los ocho que formamos el grupo, seis en escena y dos que trabajan en la parte técnica, un iluminador y un sonidista, que son aspectos que también forman parte de la escena. Deben conocer muy bien la obra.
¿Dónde se ha presentado últimamente su espectáculo Auch!?
Nosotros venimos llegando de México, nos fue espectacular, estuvimos en la décima versión del Festival Internacional de Puebla. Hace dos años estuvimos en otro festival aquí en Copiapó y ahí conocimos una compañía mexicana, les gustó mucho nuestro trabajo, porque en México no hay nada parecido a lo que hace Teatro Phi y en aquella ocasión nos invitaron a ir a México, a lo que les respondimos en broma que ellos nos consiguieran como ir, dos años después nos llegó una carta invitándonos a este festival en Puebla. La parrilla era espectacular estaba Plastilina Mosh, Julieta Venegas y nosotros ahí representando a Chile, eramos los únicos chilenos. Nos tocó actuar además, en un lugar precioso para 700 personas, que en comparación con nuestro galpón donde caben 60, era realmente espectacular.
¿Cuántas actuaciones tuvieron en Puebla?
Dos. Como es un festival tan grande cada espectáculo se mostraba un solo día. Abrimos el festival. La experiencia fue alucinante, la prensa nos trató muy bien y ya tenemos funciones agendadas en México para el próximo año y nos vamos a vivir allá. Es lo que tenemos que hacer. Ya llevamos siete años de trabajo aquí en Chile y la verdad que aquí es muy difícil salir en un canal de televisión o que un diario te tomé en cuenta. Me acuerdo que a La Troppa, por ejemplo, le costó mucho que la difundieran en un principio. Cuando daban Gemelos en la Casa Amarilla, en la Estación Mapocho, yo me acuerdo de haber ido a funciones con siete personas, que luego se suspendían, claro después del Festival de Avignon, Gemelos es una obra que siempre se llena. Ellos tuvieron el apoyo y reconocimiento en Francia, necesitaron de eso para después acá ser lo que son.
¿Cómo es en México hay más apertura, más apoyo a los artistas?
De partida la gente en México es más alegre y más expresiva, lo cual para un montaje como el de nosotros es bueno, gente que grite que aplauda en medio de la función, aquí hemos tenido funciones donde todos están callados, incluso en partes donde es evidente que el público debe expresarse y aplaudir. Además México es un país muy grande, con mucha población, no por nada existe el dicho de que no hay profeta en su tierra. Chile es un país muy bien mirado en Latinoamérica, los artistas chilenos en México son muy bien recibidos. Los diarios llegaron a decir que fuimos lo mejor del festival, un periodista del diario El Milenio, que es el más importante de Puebla y que se llama Angel Exterminador, escribió una columna completa sobre nuestra presentación, mientras que a Julieta Venegas le dedicó cinco líneas. En Chile nos ha resultado muy difícil por ejemplo, itinerar en ciudades, que fue una idea inicial que tuvimos. Durante un tiempo hicimos un espectáculo de 45 segundos en los semáforos (en las calles de Santiago), lo que nos permitía pagar el arriendo del galpón.
¿Esto lo hicieron al principio?
En realidad no tan al principio, debe haber sido el 2005. Vivíamos acá en el galpón. Los semáforos nos permitían pagar el arriendo.
Ahora nos dedicamos a hacer eventos. En ellos combinamos nuestro espectáculo con algunos elementos que nos piden.
¿Por qué deciden irse por esta línea que integra teatro, danza y música si todos son actores?
En un principio fue por gusto, luego nos fuimos dando cuenta de la masividad que tiene esto y de la respuesta del público. No se compara con nada, ves que la gente lo pasa bien, se divierte y te das cuenta que es para todo público, desde abuelitos hasta niños.
¿Por qué crees tú que a toda la gente le llega de esa manera tan cercana lo que ustedes hacen?
Yo creo en primer lugar por la energía que nosotros ponemos en el escenario, se transmite la alegría que tenemos, en segundo lugar usamos ritmos, que son algo universal, hacemos música con objetos de la casa, hay un encanto por los objetos cotidianos, basureros, tubos de pvc, vasos plásticos. El tercer aspecto es la coordinación, ver a seis personas coordinadas produce algo que tiene que ver con la magia, y con el morbo también, decir se van a equivocar, se van a equivocar, muchos de nuestros errores son voluntarios, parte del show.
¿Qué los diferencia de otros grupos de body percussion como Stomp o Mayumana?
Ellos son principalmente músicos y bailarines, acróbatas, cuando la gente los va a ver se les genera una distancia, hay una admiración, son demasiado espectaculares en sus rutinas y sus físicos, por ejemplo, en cambio nosotros somos comunes y corrientes, estamos más cercanos al público. No hicimos los casting para los más virtuosos sino para los más trabajadores, gente que se aplique. Todos somos actores y el actor tiene un rigor diferente al músico, una presencia en el escenario diferente, si la tiene el bailarín pero al bailarín le faltan otras cosas. Nosotros cuidamos mucho las caras, los gestos, las situaciones que se suceden, en cambio con Stomp y Mayumana no sucede eso, en ellos no se trata de situaciones, no hay un trabajo en la gesticulación, en el movimiento. Ellos tienen un trabajo musical mucho más acabado que nosotros, nosotros tenemos más trabajo en la puesta en escena. Ellos tiene una propuesta que tiene que ver con lo urbano, nosotros por lo menos en Auch¡, que es el primer montaje que tenemos, es una cosa mucho más abstracta.
¿En esta diferenciación ustedes recogen de cierta forma algunas características del ser latinoamericano o chileno?
El humor que tenemos es super latinoamericano, al actuar en Chile, sabíamos que esto iba a funcionar , estuvimos en Abril y Mayo en Perú y también funcionó con gente de lugares rurales, ahora en México pasó lo mismo, entonces nos dimos cuenta que el humos que tenemos por lo menos a nivel sudamericano funciona. Tiene un poco que ver con los payasos, con una idiosincrasia que se ríe de los golpes, sobre todo algunos personajes, porque dentro de la obra hay seis personajes distintos. También en este sentido es importante el ritmo, tomamos la cueca, por ejemplo.
¿Algunos de ustedes antes de estudiar teatro estaban en otras carreras, tienen una formación previa, que influencias tienen estas experiencias en la formación y marcha del grupo?
Angel y yo estudiamos antes ingeniería y creo que la gran influencia de esto es el anti hippismo, ibamos a ser ingenieros y venimos de un mundo de ingenieros, amigos, la familia, hay una cosa cuadrada detrás, de ver como funcionan las cosas, de poner los pies en la tierra, nos permite transar en ciertas cosas, participar en teams publicitarios por ejemplo. Darse cuenta que la plata la tenemos que sacar de algún lado, hay que gestionarlo, yo por ejemplo, llevo todas las finanzas de la compañía, ahora ya somos empresa. Tenemos seguros sociales.
Ustedes originalmente tenían otro nombre, "Plagihumana", cuentanos como fue ese encuentro que ustedes tuvieron con Mayumana y el cambio de nombre a raíz de eso.
El grupo, como te decía nació por Mayumana, por eso le pusimos Plagihumana, lo encontramos como un nombre divertido, pero a alguna gente no le gustaba este nombre, sobre todo la gente que venía de la dramaturgia. Francesca Cattino, por ejemplo, nos decía que lo de nosotros era diferente, era complicado lo del nombre, la palabra plagio es un delito en Chile. La segunda vez que vino Mayumana, a mi se me ocurrió la mala idea de contactar al director y contarle lo que hacíamos, esto no le hizo ninguna gracia y pidió una reunión con nosotros en el Sheraton, nos pidió que le hiciéramos una función en la Estación Mapocho, la hicimos y después ellos nos invitaron a ver su obra, en primera fila, después de eso nos pidieron que cambiáramos y sacáramos algunas cosas porque dijeron que eran de ellos, ciertos gestos con las manos, por ejemplo, las sacamos, pero en realidad, eran cosas que es difícil decir si son de alguien. Los ritmos son universales. Luego de eso tuvimos problemas con la productora que traía por tercera vez a Mayumana a Chile, a raíz de nuestra aparición en un programa de televisión en horario estelar, en el que a continuación se dio la propaganda de la venida de Mayumana. Tuvimos problemas con abogados, nos asustamos, finalmente quedamos en que no se puede patentar una idea, al final todo quedó en que teníamos que cambiarnos el nombre. Nosotros reconocemos que todo nació viéndolos a ellos. Hay otros grupos parecidos en otras partes, por ejemplo en Argentina está Choque Urbano, en Perú está Milenio, que es muy bueno, cada uno tiene sus diferencias, pero ninguno está interesado en la puesta en escena como nosotros, en el trabajo en los movimientos, por ejemplo. Todos tienen más que ver con Stomp, hacen música con cualquier cosa.
¿Cuánto se demoraron en tener el espectáculo Auch!?
Cuatro años, en tener un primer esqueleto. Ahora el show es muy diferente al de entonces. Ahora hay propuesta de vestuario, de personajes y hay humor, antes no había humor.
Siempre estamos mejorando, volviendo al rigor, buscando la perfección, por eso es el número Phi, que es un número que descubrió Leonardo Da Vinci, 1,618, que estaba en la naturaleza, tender a la perfección, lo más parecido a 1,618.
¿Su gran proyecto futuro es irse a México, entonces?
Más que futuro es inmediato, nos iríamos en Abril y si sale algo en Marzo, nos vamos en Marzo. Octubre y Noviembre nos gustaría volver acá, para hacer eventos. Vamos tres meses a probar, si nos va mal volvemos.
























