Diego Rivera (1886-1957)

Pintor mexicano, considerado uno de los principales muralistas de su país y uno de los artistas más importantes del siglo XX.
Su arte muralista lo consolidó como un gran creador además de desarrollarse como un importante líder político. Sus actividades en este último orden lo hicieron centro de no pocas polémicas y peripecias, como, por ejemplo, cuando se negó el Hotel del Prado, en la Ciudad de México, a exhibir un gran fresco suyo en que aparecían las palabras "Dios no existe", que Diego, a su vez, se negaba a dejar borrar, hasta que por fin cedió al regresar en 1956 de un viaje a Rusia realizado por motivos de salud.
Nació en Guanajuato el 8 de diciembre de 1886 y su talento para la pintura comenzó a desarrollarlo desde sus años escolares. Cuando apenas contaba diez años, la familia de Diego se trasladó a la Ciudad de México. Allí, obtuvo una beca del gobierno para ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Carlos, en la que permaneció hasta su expulsión en 1902, por haber participado en las revueltas estudiantiles de ese año. En la Academia de San Carlos estudió los estilos artísticos tradicionales europeos, sin embargo, las influencias que recibió en su estancia en la capital fueron muy variadas, tanto que fueron desde las de su primer maestro, discípulo de Ingres, hasta las del artista popular José Guadalupe Posada, grabador en cuyo taller trabajó y cuya influencia sería decisiva en su posterior desarrollo artístico.
Luego pasó alrededor de quince años (1907-1922) viajando por Europa donde se interesó por el arte de vanguardia, abandonando el academicismo. En 1907, Rivera viajó a España para estudiar las obras de Goya, El Greco y Brueghel en el museo de El Prado de Madrid. Después, se mudó a París y quedó fascinado con el movimiento cubista de vanguardia que había fundado Pablo Picasso. Sin embargo, después de cuatro años dedicado al cubismo, Rivera comenzó a cuestionar este movimiento.
La oportunidad de poner en práctica sus nuevas ideas vino en 1921, con la inauguración de un programa cultural instituido para llevar el arte a las masas.
Además de ser un artista célebre y controversial, Diego Rivera fue un activista político provocativo que incitaba al debate no sólo en México, sino también en los Estados Unidos y en la Unión Soviética. Fue un artista comprometido políticamente, reflejando su adhesión a la causa socialista en sus propias realizaciones murales, además fue uno de los fundadores del Partido Comunista Mexicano.
Cuando Rivera volvió desde Italia a México (1922), junto con David Alfaro Siqueiros se dedicó a estudiar en profundidad el arte maya y azteca, que influirían de forma significativa en su obra posterior. En colaboración con otros destacados artistas mexicanos del momento (como el propio Siqueiros y Orozco), fundó el Sindicato de pintores, del que surgiría el movimiento muralista mexicano, de profunda raíz indigenista.
Durante la década de los años 20 recibió numerosos encargos del gobierno de su país para realizar grandes composiciones murales (Palacio de Cortés en Cuernavaca, Palacio Nacional y Palacio de las Bellas Artes de Ciudad de México, Escuela Nacional de Agricultura en Chapingo) en las que Rivera abandonó las corrientes artísticas del momento para crear un estilo nacional que reflejara la historia del pueblo mexicano, desde la época precolombina hasta la Revolución, con escenas de un realismo vigoroso y popular, y de colores vivos. En este sentido, son famosas, por ejemplo, las escenas que evocan la presencia de Hernán Cortés en tierras mexicanas (por ejemplo, la llegada del conquistador a las costas de Veracruz, o su encuentro en Tenochtitlán con el soberano azteca Moctezuma II).
A finales de la década de 1920, lo persuadieron de ir a pintar en los Estados Unidos. Durante sus primeros dos encargos en San Francisco, en 1930 y 1931, Rivera y su esposa, la artista Frida Kahlo, encontraron una acogida cálida. Rivera, por consiguiente, se sintió muy complacido de regresar a San Francisco en 1940 para crear el mural de la Unidad Panamericana para su exhibición en la Exposición Internacional de Golden Gate. Esta obra representó la culminación de cientos de murales pintados para el público.
. Realizó una obra vastísima como muralista, dibujante, ilustrador y escritor. Rivera, en formas simplificadas y con vivo colorido, rescató bellamente el pasado precolombino, al igual que los momentos más significativos de la historia mexicana: la tierra, el campesino y el obrero; las costumbres, y el carácter popular. La aportación de la obra de Diego Rivera al arte mexicano moderno fue decisiva en murales y obras de caballete; fue un pintor revolucionario que buscaba llevar el arte al gran público, a la calle y a los edificios, manejando un lenguaje preciso y directo con un estilo realista, pleno de contenido social. Paralelamente a su esfuerzo creador, Diego Rivera desplegó actividad docente en su país, y reunió una magnífica colección de arte popular mexicano. Siempre fue la ambición de Rivera expresar en forma plástica los sucesos, ideas y esperanzas de la Revolución Mexicana.
Algunos enlaces
http://www.riveramural.com/article.asp?section=mural&key=999&language=spanish
http://www.arts-history.mx/sitios/index.php?id_sitio=1222105
http://diegorivera.com/index.php
























